Hay una parte de mis clases de yoga que difícilmente puede explicarse enseñando una postura. Porque no es solamente lo que hacemos con el cuerpo. Es lo que empezamos a descubrir de nosotras mientras lo hacemos. A veces llegamos a una postura con prisa. Con exigencia. Queriendo hacerlo bien. Comparándonos. Aguantando un poco más de lo que realmente necesitamos. Y otras veces sucede algo diferente. Empezamos a escuchar. A sentir el cuerpo antes de obligarlo. A observar la respiración. A reconocer un límite. A permanecer unos segundos sin tener que conseguir nada. Para mí, ahí también empieza el yoga.
Beneficios de una práctica de Yoga Integral que no separa el cuerpo de la vida
Mi práctica corporal tiene su base en el Hatha Yoga, pero mi manera de comprender y transmitir el yoga está profundamente vinculada a una mirada integral del ser humano.
El Yoga Integral de Sri Aurobindo ha sido una de las influencias fundamentales de mi camino. Desde esta perspectiva, el trabajo interior no queda reducido a una sola dimensión de la persona. El cuerpo importa. La mente importa. Nuestra vida emocional importa. Y también esa dimensión más profunda desde la que podemos observarnos, comprendernos y ampliar nuestra conciencia.
Por eso no entiendo el yoga únicamente como una sucesión de asanas.
En mis clases trabajamos con el cuerpo, pero también con la respiración, la atención, la meditación, el silencio, la filosofía y la autoobservación.
No son partes separadas.
Van entrando unas dentro de otras.
Y poco a poco la práctica empieza a salir de la esterilla.
Qué puede mostrarte una postura en tus clases de yoga
Una postura puede enseñarnos mucho más que flexibilidad.
Puede mostrarnos cómo reaccionamos cuando algo resulta difícil.
Si nos exigimos.
Si abandonamos inmediatamente.
Si nos comparamos.
Si necesitamos hacerlo perfecto.
Si sabemos reconocer cuándo es suficiente.
O si somos capaces de permanecer presentes sin juzgar constantemente lo que está ocurriendo.
No utilizamos la esterilla para analizarnos todo el tiempo.
Utilizamos la práctica para aprender a observar.
Y algunas veces, cuando dejamos de corregir inmediatamente lo que sentimos, empezamos a descubrir algo de nosotras que hasta entonces había permanecido escondido bajo el ruido de la vida cotidiana.
Clases de yoga en septiembre: Muladhara como hilo conductor de la práctica
Durante el mes de septiembre, Muladhara chakra es el hilo conductor de nuestras clases.
En la tradición yóguica se conoce como el centro raíz.
Pero mi intención no es que las alumnas memoricen información sobre un chakra.
Quiero que podamos llevar esa exploración a la experiencia.
Al cuerpo.
A la respiración.
A nuestra manera de sostenernos.
A las necesidades que quizá llevamos demasiado tiempo ignorando.
A aquello que nos proporciona estabilidad.
A nuestros miedos.
A nuestra relación con la seguridad, con los límites y con la sensación de tener un lugar desde el que vivir.
La filosofía nos ofrece un mapa.
Después tenemos que comprobar qué sucede realmente en nosotras.
Por qué mis clases de Yoga Integral duran dos horas y media
A veces me preguntan por qué mis clases de Yoga Integral duran dos horas y media.
Y hay una razón muy sencilla.
NECESITAMOS TIEMPO.
No porque tengamos que hacer muchas más cosas.
Precisamente porque no quiero que tengamos que correr también aquí.
Tiempo para llegar.
Tiempo para practicar asanas.
Para respirar.
Para relajarnos profundamente.
Para meditar.
Para introducir una enseñanza y poder comprenderla.
Para quedarnos en silencio.
Para sentir.
Y también para compartir, cuando el momento lo requiere, aquello que la práctica ha movido o revelado.
No busco una práctica apresurada.
Busco crear un espacio donde podamos permanecer el tiempo suficiente para que algo verdadero pueda suceder.
Yoga Integral, Hatha Yoga y meditación
Cada clase tiene su propio recorrido, pero en ellas pueden aparecer: Hatha Yoga · Asanas · Pranayama · Relajación profunda · Meditación · Filosofía del yoga · Silencio · Autoobservación · Trabajo de conciencia No necesitas tener experiencia previa ni conocer los chakras. Tampoco necesitas ser flexible. Pero quizá sí sentir curiosidad por acercarte al yoga desde otro lugar. No solamente para hacer algo con tu cuerpo. También para aprender a escucharlo. Para observarte. Para comprenderte un poco más profundamente. Y quizá para descubrir que el yoga no termina cuando recogemos la esterilla. A veces, es entonces cuando empieza otra parte.
Narayani Manuela
Profesora de Yoga Integral
Clases presenciales en La Pobla Llarga.
Si quieres conocer mi manera de trabajar o recibir información sobre las clases, puedes ponerte en contacto conmigo.
